Tu próximo reto: ser un Social Business

Evolucionar hacia un Social Business, es ser una entidad socioconectada, apalancada en lo digital y que ha socializado sus procesos internos y externos, logrando una flexibilidad y dinámica acorde al entorno de su sector y que le permite desarrollar innovaciones para liderar los modelos de negocio del siglo XXI.

Estado pasado: desconcertado.

Quizás te sientas reflejado: sentado en el comité ejecutivo de tu área de negocio o incluso en el comité de dirección de la empresa. Las presentaciones son muy tradicionales, los mensajes se repiten: “queremos llegar a ser líderes en…..”, “nuestra estrategia a 3 años será….”. “el incremento de ventas deberá ser….”, y piensas en lo poco que están cambiando las cosas, en la dificultad por alcanzar esos liderazgos que apenas 5 años atrás eran factibles con una ingeniosa campaña de publicidad, un buen presupuesto y un exhaustivo análisis de mercado. Ya poco de esto hace efecto, más allá de lograr mantener la cuota actual a costa de reducir esos márgenes malditos.

Te preguntas dónde está la varita mágica y pocas respuestas encuentras. La realidad, nos guste más o menos, es que la situación actual nos supera a una velocidad de vértigo. Ni siquiera las lecciones aprendidas en nuestros cursos de alta especialización o el haber asistido a las conferencias de los mayores gurús del momento ayuda. Esto, simplemente, está cambiando a pasos agigantados. El futuro es Social y probablemente tu área, tu empresa o tu organización no lo sea, ni tenga ninguna estrategia orientada a serlo. Puede ser el principio del fin. Es quizás el momento de tomar decisiones relevantes.

Estado actual: (des) conectado.

La historia siempre ha sido cambio permanente. Pero ahora lo es mucho más, debido a la altísima velocidad del cambio.  Estamos, además, en una creciente ola de conectividad que no parece tener pausa. Que se transformará, irá modificándose, pero que no tiene vuelta atrás. El mundo está conectado. Porque lo social se ha metido en la vida de las personas y en nuestro “hábitat natural”: Ocio, trabajo o escuela y familia. Los programas de televisión incorporan una “realidad” social paralela, a veces, mucho más interesante que la emisión tradicional. La conversación se produce antes, durante y después del evento y las connotaciones son diferentes de las habituales. Las conversaciones entre familias, escuelas y  padres, se llevan a cabo a tal velocidad gracias a las sencillas herramientas de compartición  que aceleran de forma literal los cambios y fortalecen las relaciones. Y todo ello influye, por tanto,  en nuestro entorno profesional.

El entorno laboral es el espacio en el que empleamos más de un tercio de nuestro día y que está en una profunda crisis (no tanto económica, como de identidad). La búsqueda, ahora, de la reconversión de la organización para adaptarse a un entorno dinámico y cambiante pasa sin duda por el incremento de la conexión entre sus miembros, la aceleración del intercambio de la experiencia y conocimiento natural de la empresa y por una profunda revisión del modelo de trabajo.  Nada volverá a ser como antes y es prioritario involucrar a diversos agentes en el conglomerado empresarial. Nadie dijo que ser un Social Business sería fácil.

Las organizaciones tienen desplegados ambiciosos programas de motivación, dinamización e integración del talento para cambiar, crecer y construir nuevas entidades que lideren el cambio post-crisis. Y vuelcan la mirada hacia la colaboración, la innovación y la comunicación horizontal. Todo basado en los valores más importantes de la red.  Sin embargo, la gran mayoría de los directivos consultados confirman que les preocupa la poca  o nula capacidad de su organización para enfrentarse a este nuevo entorno. No tanto desde el punto de vista tecnológico, como del cambio cultural y organizacional necesario.  Las barreras en el camino hacia ser un Social Business, crecen de forma notoria cuanto más nos acerquemos al corazón de la organización. La falta de interés de la dirección o los temores a la falta de control, se suman a la evidente falta de una estrategia robusta y las necesidades de implementar una auténtica nueva cultura laboral.

Estado futuro: Social Business.

Entramos en una nueva forma de entender la estrategia en el terreno de juego.  Las organizaciones necesitan abrirse a sus clientes, a sus proveedores y al resto de los agentes externos. Es evidente que las herramientas sociales van en aumento y la cercanía con el exterior ya no se soluciona en un contexto “de 9 de la mañana a 5 de la tarde”. El cliente, el ciudadano, requiere de una atención extrema, condicionada a sus propias experiencias, haciendo que la organización sepa integrar dichas experiencias en la cadena de valor de su servicio o producto dominando así  su Social Customer Journey.

Pero nada será relevante si al mismo tiempo no se producen movimientos en los procesos internos de las compañías e instituciones.  Aquí ocurre el verdadero valor diferencial: el 80 % del éxito de cualquier iniciativa hacia ser Social Business, se cimenta en la socialización de los procesos internos. Crear entornos interconectados, fomentar la colaboración entre miembros de la organización, facilitar la horizontalidad de los procesos frente a la jerarquía actual, invertir en la formación sociodigital y el cambio cultural necesario, impulsar la transición hacia canales más socializados de atención al cliente y  establecer modelos de innovación basados en la colaboración y la creación colectiva, serán , entre otras, acciones necesarias para acercarse al reto más importante que cualquier organización ha de enfrentarse en los próximos años: evolucionar hacia ser un auténtico Social Business.

El partido ha comenzado. ‎Social&Connected Business? Empecemos.

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