Gestión de personas en redes conectadas

“Estamos en el mundo de la velocidad. Cuando pensamos en lo próximo, lo actual se vuelve lento, pasado y obsoleto.”

Esta frase, mencionada hace unos días por una alta directiva del área de gestión de personas en un desayuno de trabajo, incluye muchas de las enormes complejidades del actual entorno. Pocas cosas antes hemos contemplado que ocurran a la velocidad del momento actual. Y lo que es más impactante: no hemos visto nada más que el principio.

Esta frase antes mencionada, tiene un matiz muy interesante: actuar versus pensar. En un mundo tan dinámico, el pensamiento se vuelve caduco. Es preciso iniciar un movimiento hacia la práctica. Los verbos practicar, crear, o construir se vuelven protagonistas frente a planificar, pensar o simular. El tiempo, que tanto ansiamos poder gestionar, está discurriendo a una velocidad empresarial de vértigo.

Estamos en plena revolución del modelo de gestión empresarial y un elemento clave es el talento. Y éste no sólo se encuentra en las personas de manera explícita; es decir, aquel conocimiento que podemos ordenar, gestionar y repositar, sino que es imprescindible obtener el conocimiento tácito que se haya implícito en cada una de las personas que forman parte de la organización. Y aquí radica el punto más desafiante: el conocimiento tácito ya no es personal e individual, sino que se distribuye en multitud de entornos cada vez más conectados entre sí.

¿Cómo es posible, pues, gestionar personas cuyo talento, absolutamente imprescindible para las organizaciones, está diseminado en diferentes espacios, redes y formatos? ¿Cómo es posible incorporar el conocimiento global que no producen las personas de nuestra propia organización, sino que lo hacen otras identidades ajenas a nosotros?

La respuesta ni es única, ni es global; incorpora matices que harán que existan múltiples escenarios en los que moverse. Eso sí, todos tendrán un denominador común: el modelo será sí o sí un modelo conectado en red.

 

Actitud necesaria e imprescindible
Vivimos en una revolución social actitudinal, lo que la diferencia enormemente del énfasis tecnológico que supuso la revolución digital. No solo se trata de implementar soluciones tecnológicas específicas para la gestión de personas sino entender que hay una nueva forma de gestionar, de expresarse, de comprender las relaciones empresariales, de explotar la colaboración y de practicar la transparencia. Es la actitud sociodigital. La capacidad de mostrarse abierto, colaborativo, conectado y flexible, consiguiendo así actuar más rápidamente y adecuarse mejor a los cambios que nos exige el entorno.

Es preciso construir nuevos modelos y el primer paso para ello es transformar el área de gestión de personas. Así de fácil de expresar y difícil de conseguir. En este mundo tan conectado, la transparencia es un deber y la autenticidad un valor. Un área de gestión de personas estará más cerca de poder ser una pieza clave en la organización e influir en su desarrollo, cuanto más conectadas estén las personas e identidades que la forman cuanto y más colaborativa, abierta y flexible sea la relación entre sus miembros y los stakeholders que le rodean.

Existen numerosos expertos en las redes de conocimiento, infinitas experiencias en nuevos modelos de gestión publicados en revistas especializadas a través de sus websites, información de tendencias que se presentan en foros, seminarios en los que se pueden intercambiar opiniones, etc. Y todo este contenido no alimenta el día a día de las áreas de gestión, pues esa información suele permanecer en la memoria de las personas que acceden a ella y que no se comparte al resto de los integrantes del área. Es el primer paso que toda iniciativa de cambio hacia lo conectado debe incorporar: la actitud por escuchar, compartir y colaborar, independientemente de dónde surja la idea, de quién la ponga en conocimiento común y de cuál sea su resultado.

 

Tecnología, del fin al medio
Durante mucho tiempo, la tecnología ha jugado un papel importante y decisivo. El mundo exclusivamente digital ha sido dominado por la implementación tecnológica que ha permitido ser más eficiente y mejorar los procesos internos del área de gestión de personas. Ese modelo, aun siendo relevante, no es ya el fin en el entorno conectado, sino que se convierte en uno de los grandes protagonistas al proporcionar el medio adecuado en el momento exacto.

Este matiz, el del momento exacto, es decisivo pues no existen dos organizaciones para las que una solución tecnológica sea desplegada en el mismo momento y de la misma forma sin tener en cuenta el grado de “actitud y madurez sociodigital” del equipo que conforma y se relaciona con el área de gestión de personas. El análisis del indicador “Social Human Capital” se presenta relevante para la decisión de las iniciativas a llevar a cabo en la estrategia global del área.

 

Be connected, be innovative
Por tanto, el reto es interno: en un mundo tan conectado, debe primar la transformación de la gestión del talento, de forma que genere un valor real de cambio, adaptación e innovación a la organización. De esta forma, y sólo de esta forma, es posible alcanzar la velocidad de cambio del entorno y proporcionar una fuente de liderazgo a la organización.

A diferencia de tiempos pasados, es el momento de innovar en la gestión de personas, incorporando cambios actitudinales hacia los valores sociodigitales, desarrollando un plan continuado, coordinado y ordenado de soluciones y tecnologías a implementar, en primer lugar dentro del propio área. Será de esta forma posible, desde el cambio interno, encontrar los nuevos modelos de recruitment, gestionar la incorporación de nuevos talentos en comunidades colaborativas, impulsar la educación y formación interna extendida, enriquecida por la compartición de conocimiento, desarrollar modelos de recompensa social a través de formatos gamificados y sobre todo crear modelos de gestión del conocimiento a través de herramientas de colaboración y gestión en tiempo real. Todo esto, no es el futuro; es el presente. El futuro es aún más disruptivo, más abierto y mucho más conectado.

Bienvenido al mundo en red. El tiempo se acelera.

Artículo original publicado en Observatorio de Recursos Humanos.

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